Defensa de la juez y la presidente

Como saben, el 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Es una fecha que hoy, celebran y comparten los grupos femeninos en todo el Mundo.

 

Pocas causas promovidas por las Naciones Unidas han concitado un apoyo más intenso y extendido que la campaña para fomentar y proteger la igualdad de derechos de la mujer. La Carta de las Naciones Unidas, firmada en San Francisco en 1945, fue el primer acuerdo internacional que proclamó que la igualdad de los sexos era un derecho humano fundamental.

 

Muchas conquistas han logrado las mujeres desde entonces, entre otras, el sexismo del lenguaje el cual comenzó a combatirse a nivel internacional a partir de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en México en 1975. Aprovechemos la fecha para aclarar algunas dudas que, respecto al denominado lenguaje sexista ha ocupado muchos espacios de opinión.

 

Todos -hombres y mujeres- debemos prestar atención a nuestro lenguaje para no caer en usos sexistas… ¡pero tampoco absurdos lingüísticos! Hay que evitar un empleo discriminatorio de la lengua, pero no se puede terminar en el extremo contrario. Por ejemplo:

 

Cargos y títulos: Deben observar rigurosa concordancia de género con sus poseedores. Así debemos decir: la doctora, la ingeniera, la diputada, la jefa o la ministra cuando tales condiciones se refieran a una mujer.

 

Defensa de la juez y la presidente: El hecho de que se escriban en femenino profesiones que en otro tiempo estuvieron reservadas a los hombres no deben inducir al uso equivocado del idioma. Así, por ejemplo, no tiene sentido decir jueza o presidenta. La analogía con jueza y presidenta nos lleva a otras palabras como fiscala y fiscalo, edila y edilo, oficiala y oficialo, cónsula y cónsulo y también concejala y concejalo, aunque hay que reconocer que la RAE había admitido esta última formación femenina. Esto tiene una explicación. En el idioma español existen los “participios activos” como derivados verbales. Por ejemplo, el participio activo del verbo atacar, es atacante; el de cantar, es cantante; el de existir, existente. ¿Y cuál es el participio activo del verbo ser? El participio activo del verbo ser, es “ente”. El que “es”, es el “ente”, y tiene “entidad”. Por esta razón, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega la terminación ‘ente’. Por lo que a la persona que preside, se le dice presidente, y no presidenta; independientemente de su género.

 

Se dice capilla ardiente, no ardienta. Se dice estudiante, no estudianta. Se dice adolescente, no adolescenta. Se dice paciente, no pacienta. Se dice comerciante, no comercianta. Se dice cliente, no clienta…

 

En resumen: todo es cuestión de equilibrio. Podemos usar niños y niñas, señores y señoras… siempre que no forcemos la oración y nuestro discurso pierda ritmo, o precisemos concordar adjetivos posteriores: los niños y niñas, pequeños y pequeñas


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