Desconocido, “Bailarina de Mohenjo-Daro”. Bronce, III milenio a.C.

Julián González Gómez

Dancing_Girl_of_Mohenjo-daroUna joven posa desnuda con desenfado mostrando un cuerpo sumamente esbelto, con un busto pequeño y estrechas caderas. Quizás es una adolescente a quien todavía no se le ha terminado de formar un cuerpo de mujer desarrollada. En su rostro los ojos están cerrados así como la boca, mostrando un semblante como si estuviera pasando un trance. Su cabello está recogido y solo se expande hacia la espalda, sin llegar más allá de los hombros. La cabeza está ligeramente echada para atrás. Su postura parece desenfadada ya que su brazo derecho descansa sobre su cadera y el izquierdo, sobre el muslo. Las piernas se separan ligeramente y no se muestran sus pies, haciendo que todo su cuerpo descanse sobre el pequeño pedestal que tiene abajo. Su vagina está fuertemente expresada, lo cual nos comunica más ciertas características asociadas al sexo que a la fertilidad. En efecto, nada en esta figura denota caracteres de fertilidad ya que, como se dijo antes, tanto los senos como las caderas son pequeños y poco desarrollados.

En sus brazos muestra una serie de anillos, probablemente de bronce, sobre todo en su brazo izquierdo, en el cual prácticamente hay anillos a lo largo de toda su extensión. En la mano izquierda lleva una especie de guante u otro objeto similar. Otro adorno que lleva es un collar con tres pendientes que se posan encima de sus pechos. Esta pequeña figura, cuya altura es de cerca de once centímetros, ha fascinado a los arqueólogos e historiadores del arte desde que fue descubierta en las ruinas de una casa de la antigua ciudad de Mohenjo-Daro en 1926. Por la postura dinámica y el desenfado que presenta fue inmediatamente bautizada como “la bailarina”, aunque si en realidad representa a una danzante es objeto de duda y cae en el misterio. Lo que es sorprendente es su “modernidad” en términos plásticos ya que es una figura que presenta caracteres anatómicos análogos a los ejemplos de una plástica que se podría denominar como de reciente expresión.

¿Quién era esta pequeña adolescente? Es una pregunta que probablemente nunca se pueda responder con certeza. Por otras figuras encontradas por los arqueólogos en Mohenjo-Daro y otras antiguas ciudades de esta civilización, no parece ser una figura de culto, una diosa para rendirle pleitesía. Podría ser más bien una joven sacerdotisa de un culto que no conocemos y también podemos aceptar que podría estar realizando alguna evolución de una silenciosa danza en honor a los dioses. Lo cierto es que la poderosa fuerza de expresión de esta joven es incuestionable y todavía hoy, a casi 5,000 años de distancia de que fue creada, todavía nos subyuga.

La “Bailarina” como se dijo antes, fue encontrada en los restos de una casa de la ciudad de Mohenjo-Daro, asentamiento de primera importancia de la antigua civilización del valle del río Indo en el actual Pakistán. Esta civilización también es llamada Harappa, por los restos de la otra ciudad importante de esta cultura que fue descubierta en la misma época. Mohenjo-Daro fue habitada durante el tercer milenio a.C. por una cultura de gran sofisticación, contemporánea de las culturas del antiguo Egipto y los sumerios en Mesopotamia. Su abandono, en el segundo milenio a.C. se debió probablemente a un cambio del curso del río.

Durante su período de mayor apogeo, Mohenjo-Daro fue la ciudad de mayor desarrollo del sur de Asia. Los restos de esta cultura se extendían por el este hasta las regiones más noroccidentales de la India y por el oeste, hasta los territorios vecinos de Irán. La ciudad poseía un avanzado sistema de extracción de agua mediante pozos y su canalización por medio de acequias que regaban no solo los campos, sino además proveían de agua corriente a la ciudad, hasta el punto de que en las casas había baños. Poseía así mismo un avanzado sistema de desagüe mediante tuberías y canalizaciones especiales. La ciudad estaba organizada en cuadras con sectores diferenciados de viviendas, centros de reunión comunal, graneros, templos y palacios, lo cual nos da una idea de lo avanzado de su planificación urbana. Las viviendas gozaban de todos los servicios y eran amplias y bien ventiladas.

Esta civilización no solo dejó importantes restos urbanos, sino además un arte bien conformado y desarrollado en el que destacan las figuras monumentales de dioses y tal vez gobernantes. También poseía un sistema de escritura, el cual no ha podido ser descifrado todavía, que era probablemente utilizado para narrar hechos históricos y registrar los bienes y contabilidad del Estado. Son famosos los sellos cilíndricos con caracteres de escritura y figuras de animales que utilizaban los habitantes para registrar su propiedad sobre tablillas de arcilla, rasgo que también se puede encontrar en la cultura sumeria. Probablemente su economía se basaba en la explotación de los recursos agrícolas y en el comercio.

Los primeros restos de esta civilización fueron hallados en 1920 y entonces se le describió por primera vez. Las investigaciones se sucedieron en los siguientes años por parte de diversos arqueólogos europeos y a partir de la década de 1960, por arqueólogos paquistaníes e hindúes. En 1980 la Unesco declaró las ruinas de Mohenjo-Daro como Patrimonio de la Humanidad.


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