1984 – George Orwell

1984Estamos en el 2013.  Así pues, 1984 fue hace 29 años.  Y la novela 1984 se publicó en 1948. ¿Se equivocó Orwell, como New York 1997, Cosmos 1999 o 2001 Odisea del espacio, que no confirmaron sus pronósticos en las fechas previstas? ¿O acaso vivimos en el mundo que describe: un mundo totalitario cuyos habitantes son vigilados por una pantalla video-world? ¿Una sociedad en la que el pasado se reescribe constantemente, en la que la lengua es modificada para convertirla en “neolengua”, en la que los cerebros son sometidos a un lavado? ¿Todo está organizado para evitar que pensemos?

 La respuesta es: ¡claro que sí! estamos en eso. Muchos analistas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad orwelliana (el término orwelliano se ha convertido en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela). La novela fue un éxito en términos de ventas y se ha convertido en uno de los más influyentes libros del siglo XX.

1984 es una novela política de ficción distópica,  introdujo los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor, de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del Pensamiento y de la neolengua, adaptación del inglés en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el siguiente principio: Lo que no está en la lengua, no puede ser pensado.

Se la considera como una de las obras cumbre de la trilogía de las distopías( llamadas también antiutopías, que no son sino utopías perversas donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal) de principios del siglo XX junto a la novela de 1932 Un mundo feliz (Brave new world en inglés), de Aldous Huxley, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury . En la novela, la sociedad localizada en una futura Inglaterra, parte del Imperio de Oceanía, y se encuentra dividida en tres grupos. Los miembros “externos” del Partido Único, los miembros del Consejo dirigente, o círculo interior del partido, y una masa de gente marginada que vive atemorizada y aislada de la política, los plebeyos.

El Gran Hermano suple a todo personaje político: él es el comandante en jefe, el guardián de la sociedad, el dios pagano y el juez supremo. Él es la encarnación de los ideales del Partido, el Partido ubicuo, único y todopoderoso que vigila sin descanso todas las actividades cotidianas de la población, al punto que inclusive en las calles y casas hay dispositivos de vigilancia para conocer todos los actos de cada individuo (“telepantallas”). Irónicamente, Orwell insinúa la posibilidad de que el Gran Hermano ni siquiera sea una persona real, sino un mero icono propagandístico.

1984 sigue leyéndose con terror y avidez. No son únicamente sus dotes de videncia lo que nos amenaza, sino también su visión del porvenir. Antes de Orwell, el futuro era llano, tornasolado, fluorescente… Después de Orwell, en cambio, el futuro no volverá a ser el mismo: un mundo penitenciario, angustiante, sombrío. 

Ligia Pérez de Pineda


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